Entre Domingo y Lunes estuve sumida en las lecturas publicadas en los diferentes Blogs. Algunas de ellas, reflexiones personales que me hicieron pensar; otras, artículos relativos al tema que nos convoca llenos de propuestas, innovaciones y declaraciones de lo que “debe ser” la educación de aquí en más.
Durante tres décadas he sostenido que la única salvación para los estudiantes es tener frente a ellos a un ser humano motivador, idóneo, flexible, respetuoso, sensible, firme en sus convicciones, poseedor de esa autoridad que no se impone sino que se “siente”, empático,entusista, apasionado, capaz de perpetuarse en la memoria de más de algún alumno y de ser modelo a seguir. Un maestro en toda la dimensión de la palabra.
He dedicado gran parte de mi vida profesional a rodearme de seres tan especiales como los que describo; colegas primero, subordinados después; y a luchar con toda el alma para que hicieran suyas mis propias convicciones en la seguridad de que el destino de nuestros niños y niñas estará siempre marcado por más de algún profesor que haya pasado por su vida. Desgraciadamente no siempre la marca será positiva, por eso mi lucha. Tremenda responsabilidad la nuestra, los docentes.
Y de pronto me encuentro con el surgimiento de nuevas herramientas más allá de las virtudes propias del ser humano que decidió enseñar. Herramientas que lo harán ser mejor” instructor”, más entretenido, motivador y cercano a la nueva realidad de nuestros niños y niñas, a sus intereses, a sus nuevas capacidades.
¡Enhorabuena!
Y entonces, llega el momento de decidir si vamos con los tiempos, si nos “subimos al carro” de la Tecnología, si aprendemos el nuevo lenguaje que nos acerca a nuestros alumnos y también a nuestros hijos, si nos permitimos seguir creciendo profesionalmente o nos encerramos en nuestras antiguas certezas.
Indudablemente no basta con la decisión, hay que ser capaz de hacerlo, porque ¡por Dios que cuesta modernizarse y salir de lo cotidiano, de la rutina aprendida por años y años!
Pero se puede….y se debe.
Y aquí estoy, rodeada de gente joven que da muestras de mucho conocimiento, entusiastas, apasionados; luchando con la “máquina infernal” a la que, al parecer, ya dominó mi amiga Ale y de la que afortunadamente soy más amiga que ella desde hace un tiempo.
Yo no soy, ni seré ya Coordinadora de Enlaces; mi interés es sólo adquirir algunos de los nuevos conocimientos para poder acompañar de alguna manera a los profesores que me rodean en esta metodología innovadora puesto que mi lugar ya no está en el aula, muy a pesar mío.
Lo que sí soy y seguiré siendo es una profesora de alma que espera que este nuevo “Profesor del SXXI “ o “Profesor del Nuevo Milenio” no pierda esas virtudes que enumeré al comenzar mi reflexión.
Esas virtudes a las que se refiere Gabriela en su Blog.
Esas virtudes que necesariamente debe poseer un profesor que decida guiar a las nuevas generaciones.
Es cierto que las TICs son una ayuda enorme para acercarnos a las nuevas generaciones y hablar su idioma, pero lo realmente importante es el ser humano que las utilizará.
martes, 28 de julio de 2009
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